Hoy te cuento pude recueperar mi motivación cuando ya no tenia ganas de nada, de absolutamente nada, no fue una tarea facil, pero lo logré y se que tu también lo puedes hacer.
Hay días en los que simplemente no tenemos ganas de hacer nada.
Las tareas se acumulan, los planes pierden atractivo y hasta las cosas que normalmente disfrutamos pueden parecernos difíciles. En esos momentos es fácil pensar que necesitamos encontrar motivación antes de empezar.
Pero muchas veces ocurre lo contrario: la motivación aparece después de comenzar.
No se trata de obligarnos a estar siempre activos, sino de encontrar pequeñas formas de volver a ponernos en movimiento.
1. Deja de exigirte estar motivado todo el tiempo
La motivación no es constante.
Hay días en los que tenemos mucha energía y otros en los que necesitamos bajar el ritmo. Pretender sentirnos motivados todos los días puede generar todavía más frustración.
Un día difícil no significa que hayas perdido tu disciplina o que estés retrocediendo.
2. Empieza con algo muy pequeño
Cuando no tienes ganas de hacer nada, pensar en completar una tarea enorme puede hacer que ni siquiera quieras empezar.
En lugar de decir “tengo que ordenar toda la casa”, piensa: “voy a recoger durante cinco minutos”.
En lugar de “tengo que estudiar toda la tarde”, prueba con “voy a estudiar durante diez minutos”.
El objetivo inicial no es terminar. Es empezar.
3. Haz primero algo sencillo
Completar una tarea pequeña puede darte la sensación de avance que necesitas para continuar.
Tender la cama, lavar algunos platos, responder un correo o salir a caminar unos minutos pueden ser buenos puntos de partida.
No subestimes el efecto de terminar algo.
4. Cambia de ambiente
A veces permanecer en el mismo lugar durante horas puede hacer que nos sintamos estancados.
Abre las ventanas, cambia de habitación, trabaja desde otro sitio o simplemente sal a caminar.
Un pequeño cambio de entorno puede ayudarte a romper la sensación de monotonía.
5. Muévete un poco
Cuando llevamos mucho tiempo sentados o encerrados, es fácil sentir todavía menos energía.
No necesitas realizar un entrenamiento intenso. Caminar, estirarte o moverte durante unos minutos puede ser suficiente para hacer una pausa y cambiar de ritmo.
6. Reduce las distracciones
Cuando tenemos poca motivación, las distracciones pueden ganar fácilmente nuestra atención.
El teléfono, las redes sociales, los videos y las notificaciones pueden hacer que pasen horas sin que avancemos en aquello que queríamos hacer.
Prueba a alejar el teléfono durante un periodo corto y concéntrate solamente en una tarea.
7. Recuerda por qué empezaste
Cuando una actividad deja de emocionarnos, puede ser útil recordar cuál era la razón original para hacerla.
Pregúntate:
¿Qué quiero conseguir con esto?
¿Por qué era importante para mí?
A veces recuperar el propósito detrás de una tarea puede ser más efectivo que intentar obligarnos a sentir entusiasmo.
8. No esperes a sentirte completamente preparado
Es fácil caer en la idea de que primero necesitamos sentirnos bien, motivados y con energía para comenzar.
La realidad es que muchas veces esas sensaciones aparecen mientras avanzamos.
Da el primer paso aunque no tengas ganas. Hazlo pequeño, hazlo imperfectamente, pero hazlo.
9. Date permiso para descansar
No todo momento de falta de motivación necesita solucionarse con productividad.
Quizá realmente estás cansado y necesitas descansar.
Dormir bien, desconectarte durante un rato o pasar una tarde tranquila no es necesariamente perder el tiempo.
El descanso también forma parte de recuperar energía.
10. Concéntrate solamente en hoy
Cuando estamos desmotivados, pensar en todo lo que tenemos que hacer durante las próximas semanas puede resultar abrumador.
En lugar de preocuparte por todo, pregúntate:
¿Qué puedo hacer hoy para estar un poco mejor que ayer?
Tal vez sea completar una tarea, ordenar tu espacio, salir a caminar o simplemente descansar.
No necesitas resolver toda tu vida en un solo día.
La motivación puede volver poco a poco
No siempre podemos obligarnos a tener ganas de hacer algo. Y eso está bien.
En lugar de esperar el momento perfecto, prueba a dar un pequeño paso. Después otro.
Una tarea de cinco minutos puede convertirse en veinte. Una caminata corta puede convertirse en una rutina. Un día difícil puede terminar siendo simplemente eso: un día difícil.
Y si esa falta de ganas persiste durante mucho tiempo, afecta significativamente tu vida diaria o viene acompañada de sentimientos de desesperanza, aislamiento o dificultad para funcionar, puede ser importante hablar con un profesional de la salud mental.
Recuperar la motivación no significa volver a ser productivo de inmediato. A veces significa simplemente volver a empezar, poco a poco y sin exigirte demasiado.
¿Qué pequeño paso puedes dar hoy?